|
|
|
|
|
|
Manejo del Coraje
El primer paso para poder manejar el coraje es identificarlo.
Sin embargo, muchas veces suprimimos nuestro coraje, lo que hace que identificarlo sea una tarea más difícil. Para poder identificar qué es lo que sientes, y así saber si se trata de coraje o no, sigue estos pasos:
- Reconoce los síntomas (fisiológicos y psicológicos) de los sentimientos que estas suprimiendo.
- Ansiedad- usualmente es un miedo generalizado, no sabes a qué, o es como una sensación de que va a pasar algo malo. La ansiedad no la podemos relacionar con una situación específica, precisamente porque surge de sentimientos no expresados.
- Depresión-Se teoriza que la depresión puede enmascarar un coraje no expresado que se ha dirigido contra uno mismo. Ayuda preguntarse con quien tiene uno coraje.
- Síntomas psicosomáticos-Dolores de cabeza, ulceras, presión alta, son algunos de los síntomas que pueden resultar del estrés crónico de reprimir sentimientos por mucho tiempo.
- Trata de sentir en el cuerpo las preocupaciones.
- Trata de darle un nombre a lo que estas experimentando.
Si el sentimiento que identificas es coraje es posible, que experimentes gran volumen de tensión, pues por lo general aumenta la presión sanguínea y se acelera el ritmo cardíaco. El segundo paso para manejar el coraje es encontrar cómo liberar esta tensión saludablemente, o sea, cómo manifestar el coraje.
Manifestar el coraje, empero, es generalmente visto como algo malo. Desde temprano se nos educa para que controlemos nuestro coraje. Cuando eramos bebés, y aun cuando estábamos en nuestra niñez temprana, nuestra tendencia era a manifestarlo sin disimulo donde quiera que estuviésemos, por medio de lloriqueos, rabietas, etc. – pero se nos ha socializado para que podamos manejar y controlar el coraje, de modo que pueda ser apropiadamente canalizado, lo cual se puede lograr. Lo que es imposible es nunca sentirlo. Si alguien dice que nunca se enoja, en realidad lo más posible es que o no ha aprendido a reconocer su coraje o lo reprime por considerarlo inapropiado o por miedo a que manifestarlo pudiese revelar acerca de sí mismo(a).
Tanto si uno reprime y trata de ocultar el coraje en un afán de excesivo auto control, como si reacciona ante él de forma descontrolada, "explotando", uno se pone en riesgo de experimentar malestar emocional. Es importante canalizar nuestro coraje adecuadamente.
No es tan fácil establecer cuál es la forma apropiada de sacar el enojo afuera. Algunos con mencionar o denunciar que tienen coraje, ya se van calmando y se sienten mejor. Otros se encierran en el cuarto y gritan o rompen algo, y esto les hace bien (siempre y cuando lo que rompió fuese propiedad de ellos mismos y luego no se arrepientan). Lo que en todos los casos es inadecuado es dirigir el coraje contra uno mismo o contra alguien o algo que no tiene que ver o no es la causa de nuestro coraje.
Hay gente que no tiene problemas para manifestar su coraje y pese a esto no parecen estar felices, ya que se enojan frecuentemente y siempre andan de mal humor. Esto puede deberse a que las personas que son así, que se enojan todo el tiempo, por lo general se sienten defraudadas de la vida y sienten que son otros los que tienen la culpa de sus problemas. En estos casos, es importante para manejar el coraje el reconocer la responsabilidad que uno mismo tiene de sus problemas, para así evitar dirigir su propia frustración a otros.
Lo ideal es uno poder conocerse a si mismo. Ponerse en contacto con nuestros propios sentimientos es un paso de avance en esa dirección. Nuestros sentimientos nos dicen mucho sobre nuestra historia y desarrollo, sobre la influencia del pasado, sobre nuestro conflicto actual y sobre nuestro potencial futuro. Comprender lo que sentimos es comprender nuestra reacción al mundo que nos rodea.
Bibliografía
Bourne,E.(1997). The Anxiety Phobia Workbook.New Harbinger Publication,Inc.
Viscott,D. (1997). El lenguaje de los sentimientos. Emece Editores,Barcelona.
Levy,N.(2000). La Sabiduría de las Emociones. Plaza Janés. Barcelona.



